En una investigación de 2019 anunciado en The Journal of Strength and Conditioning Research, se probó que tomar una ducha fría tras el entrenamiento fomenta una restauración mucho más rápida del ritmo cardiaco.

Hace unos años, la investigación científica empezó a cuestionar la creencia extendida de que los baños de inmersión en agua muy fría tras un entrenamiento profundo solo tienen efectos ventajosos en la restauración del deportista. Una gran parte del enfrentamiento se ha basado en los efectos en un largo plazo. En saludmásdeporte nos hicimos eco del último estudio de revisión y de varios de los estudios mucho más importantes sobre el tema, y ​​charlamos con un fisioterapeuta para procurar aclararnos esta duda.

Marco Aurelio Toral, fisioterapeuta de Clínicas Beiman, enseña que un agua muy fría o baño de hielo puede ser útil en casos concretos, pero no sugiere su empleo como sistema. “Ingresar el baño de contraste sistemáticamente tras el entrenamiento puede ser un fallo”, advierte. La razón de o sea que acostumbrar el cuerpo a recibir estos golpes de frío limita las novedades que se generan a resultas del entrenamiento.

Los resultados positivos de bañarse con agua ardiente

Ahora comentamos ciertas virtudes del agua fría y los riesgos de ducharse con ella sin aguardar unos minutos. Pero, ¿y el agua ardiente? ¿Qué cautelas debemos tomar y cuáles son las ventajas?

A pesar de que los baños de agua ardiente o tibia son mucho más aconsejables tras el ejercicio, asimismo tienes que llevar cuidado. Si tu cuerpo está muy acelerado tras el entrenamiento y sientes bastante calor, no es ideal que te bañes con agua muy ardiente, pues la temperatura excesiva puede ocasionar que padezcas un golpe de calor. Lo destacado es empezar con agua no muy caliente y aguardar a que el cuerpo se recupere poco antes de utilizar agua ardiente.

¿Cuáles son los resultados positivos de una ducha ardiente?

Pese a los resultados positivos de un baño de agua fría tras el deporte, el agua ardiente asimismo tiene sus virtudes. Aquí existen algunos:

  1. Disminuye el mal: Si bien el frío contribuye a achicar la hinchazón, el agua ardiente relaja los músculos y disminuye el mal.
  2. Incrementa el fluído sanguíneo: el calor deja que los vasos sanguíneos se expandan, fomentando la circulación sanguínea, lo que asimismo puede alentar las deposiciones.

  3. Limpia y drena tu piel: El vapor del agua deja que los poros de la piel se abran, expulsando del cuerpo las impurezas creadas por el ejercicio.

¿Por qué razón no es bueno?

En el momento en que hacemos deporte el cuerpo se excita hasta 40 grados, sudamos, etcétera.

Saltar de repente al agua fría puede ocasionar un shock y ocasionar inconvenientes de circulación sanguínea, cambios en la presión arterial o aun parálisis facial. En consecuencia, las secuelas de practicar deporte y después darse una ducha fría tienen la posibilidad de ser realmente graves.