La mucho más famosa, poner 2 espéculos puestos en un ángulo de 90 grados, pero asimismo hay otra forma: con un espéculo cóncavo hay una distancia cierta donde la imagen mostrada es la real, y no la invertida, como se enseña aquí. Nuestro móvil inteligente asimismo nos deja entrar mucho más de manera fácil a una imagen auténtica de nosotros.

¡Ninguna fotografía me hace justicia! ¡La cámara no me desea! En verdad, prácticamente todos pensamos que las cámaras nos tratan con crueldad deliberada. Escasas cosas conocemos mejor que nuestro rostro. Nos encontramos familiarizados a verlo todos y cada uno de los días y estudiarlo en oposición al espéculo, y no obstante las cámaras persisten con una insidiosa terquedad en brindarnos una versión desvalorizada de nuestra fachada física, pero si lo que entendemos no fuese tan real como ¿Nosotros pensamos?

Primeramente, la verdad es un término que no es moco de pavo de estudiar. Lo que observamos en las fotografías o en oposición al espéculo son ediciones aproximadas de nuestra situación específica. La óptica de cualquier cámara contesta el sistema de visión humana, pero con volúmenes cambiantes en un nivel u otro. Esto causa que la percepción sea diferente a la que nos llega en el momento en que nos observamos en el espéculo.

La cara de la Sábana Santa

La Sábana Santa es más especial la reliquia más esencial de la cristiandad. Varios estudios señalan que fue el cuadro que cubría el cuerpo de Jesucristo en el sepulcro, y de él se imbuía su imagen, con lo que es lo mucho más similar a entender su rostro.

José Carlos Espriella, integrante del Centro Mexicano de Sindonología, explicó: “En el momento en que llevaron a Jesús al sepulcro, lo envolvieron en un paño. Ahora mismo, la sangre fue trasladada a la lona. Estuvo de este modo a lo largo de tres días hasta el domingo por la mañana, en el momento en que Jesús resucitó de entre los fallecidos.

Estimados hermanos en Cristo:

El Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob es el Dios de Jesucristo. En verdad, Jesús es el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob. Es el Dios de Israel que se realizó carne y habitó entre nosotros. En él observamos la cara de Dios, su rostro reluce sobre nosotros.

Que la cara de un individuo es lo que nos deja reconocerlo, ingresar con relación a él, que es una ventana al alma de esa persona, es simple para los que habitamos la temporada de la tecnología de reconocimiento facial.