¿Cuándo cambiar las toallas de baño?

No hay bastante consenso sobre cuánto tiempo utilizar una toalla antes de lavarla. Pero según el estudio, lo destacado es emplear una toalla «no mucho más de siete días», es preferible mudar la toalla cuando menos un par de veces a la semana por el hecho de que, tras una semana, «los escenarios de bacterias suben en flecha».

À quelle fréquence les serviettes doivent-elles être renouvelées

Comment en prendre soin

Une étape essentielle pour augmenter la durée de vie des serviettes est de maintenir de bonnes habitudes d ‘entrevista. Las toallas tienen que mudarse y lavarse, como máximo, cada quince días. Un detergente neutro basta para tratarlas, y hay que eludir la utilización de lejía, tal como suavizantes. Si deseas toallas mucho más suaves, puedes añadir un chorrito de vinagre de vino en la lavadora.

Esta es la continuidad con la que tienes que mudar las toallas

Para comenzar, tienes que distinguir las toallas implicadas: toallas de ducha, toallas de mano, toallas de cocina, etcétera. Tras todo, la higiene no solo es esencial en el baño, sino más bien asimismo en la cocina, por servirnos de un ejemplo.

Aquí hay una descripción general de la continuidad con la que debe mudar las distintas toallas:

Si nota esto, cambie las toallas

No es requisito ser un especialista textil para entender cuándo para reemplazar toallas de baño viejas o por lo menos añadir un moderno juego a nuestro armario. Si notas que tu cuerpo por el momento no se seca como antes, ha perdido sus características. Si los colores son opacos, posiblemente ahora hayas pasado un buen tiempo con ellos. Estos avisos te asistirán a elegir si es hora de proceder a la tienda a obtener toallas novedosas:

  • Pierden absorbencia: con cada lavado se pierden las fibras del tejido, lo que provoca que absorban líquidos . Transcurrido el tiempo, esto se apreciará en su composición e inclusive se van a sentir mucho más delgados de lo que eran.
  • No son tan suaves como antes: es exactamente el mismo caso del punto previo. Al perder sus características, la suavidad va a quedar fuera y la sensación en contacto con la piel va a ser incómoda. Es viable utilizar ciertas técnicas para recobrarlo siempre y cuando el origen del inconveniente esté relacionado a un mal lavado o secado. Si las fibras se han dañado, es imposible realizar nada sobre esto.
  • Huelen mal en todo momento: las bacterias se amontonan en las toallas y generan fragancias desapacibles. Hay pasos que puede tomar para eludir que esto ocurra, como dejar que se sequen completamente antes de cada empleo o tirarlos en el cesto de la ropa sucia. El hedor desaparece, pero si regresa con el primer contacto con el agua, es hora de dejar de utilizarlo.
  • No se observa como antes: los colores oscuros se desvanecen tras varios lavados mucho más veloz que los colores claros; el calor elevado provoca que se encojan o se deformen; se ven desaliñados, rasgados y unas partes de la lona gastadas. Todos estos son signos claros de que precisa obtener toallas novedosas.

¡Dios santo! ¿Con qué continuidad debo mudar las toallas?

Frente todo calma. Tampoco hay que ser alarmista. Mudar las toallas con mayor regularidad va a ser una parte de las cautelas a tomar, pero nos encontramos rodeados de microorganismos y eso no es algo extraño: solo es cuestión de tomar las cautelas correctas, que son:

  1. toallas a fin de que se sequen totalmente lo mucho más veloz viable. Mejor fuera que en exactamente el mismo baño, si bien no en todos los casos es viable.
  2. ¡No compartas una toalla! Una de las razones por las cuales una toalla en un espacio público es antihigiénica es que la acumulación de microorganismos de distintas personas sería colosal. Para eludir esto asimismo en el hogar, cada individuo debe tener su toalla o lavarla con mucho más continuidad.
  3. Más que nada, ¡lava bien tus toallas! Eso es homónimo de 60º C, al menos. Y si es viable, desinfectar siempre y en todo momento con vinagre blanco o lejía.

¿De qué manera lavar las toallas de baño a fin de que preserven sus características?

El primer lavado es el más esencial. Coloca una lavadora solo para toallas, con agua fría, jabón neutro y sin suavizante.

En el resto de lavados, prosigue exactamente las mismas normas o añade suavizante, pero en poca cantidad. Bastante detergente y suavizante de lonas reduce la aptitud de absorción de humedad de las toallas y endurece su tacto.